"40 pistolas": Un western sui generis

 

 

La dura Jessica Drummond (Barbara Stanwyck) es una terrateniente que lidera un ejército compuesto por 40 hombres (y sus correspondientes pistolas). Un día llegan los tres hermanos Bonell a la ciudad con una misión que cumplir: detener a uno de los pistoleros de Drummond. Todo se complicará. Brockie, el hermano de la fémina, comete sus fechorías y mata al sheriff. Y ella, la mujer del látigo, iniciará un idilio romántico con Griff Bonell (Barry Sullivan), ex-asesino.

40 pistolas (Forty Guns, 1957) es un western moderno, adelantado a su tiempo, que contiene un cúmulo sensacional de recursos cinematográficos ejecutados a las mil maravillas y que ofrece un lirismo sorprendente (esa canción, "High Ridin’ Woman", es inolvidable y se encuentra perfectamente insertada en la trama).

El maestro Fuller deleita con su talento visual y muestra una serie de planos secuencia, travellings, picados y contrapicados que otorgan a la película una gran elegancia formal. El trabajo de cámara es, realmente, excelente, al igual que el uso del scope, y todo ello sirve para enriquecer, aún más, la experiencia y sorprender una y otra vez al espectador, alcanzando niveles fascinantes como anticipo de Sergio Leone: esa tensa secuencia en la que Bonell se acerca, con paso seguro y subrayado por la música, hacia un Brockie borracho y desatado en la destrucción de todo lo que ve.

Por otro lado, es de justicia destacar los diálogos, muchos de ellos sembrados de insinuaciones y metáforas con claras connotaciones sexuales.


DRUMMOND: -A este paso acabarás con una mujer en cada ciudad. Dame tus armas.
BROCKIE: -Un hombre tiene que divertirse.
DRUMMOND: -Si no sabes manejar un caballo, mejor no montes. Vamos, dame las armas.

WES: -¿Cuánto tardarás en hacerme el rifle?
RIO, LA ARMERA: -Mucho. Tendrás que venir cada día para ajustarlo.

DRUMMOND: -No me interesa usted, Sr. Bonell, sino su pistola. ¿Puedo tocarla?
BONELL: -No.
DRUMMOND: -Es pura curiosidad.
BONELL: -Podría estallarle en la cara.
DRUMMOND: -Me arriesgaré.


Y naturalmente, nada sería lo mismo sin ella, sin la formidable Barbara Stanwyck, una de las mejores actrices de la historia, que comienza mostrando su vertiente más "viril" para después descubrir que hay mucho más en su interior.

Samuel Fuller tan sólo necesita 77 minutos para contar, con síntesis, una historia en la que se condensa la acción, el humor, el suspense, el romanticismo o el drama. Un western potente, directo al grano y de desenlace atípico (atención a la resolución del duelo final). Una magnífica película, sí señor.

Valoración: * * * * *

13/02/2006 20:09 Autor: Manel Lledó. #. Tema: CINE.

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